domingo, 4 de octubre de 2015
Contrastes
Contrastes
Josetxo Zaldua
Los contraluces están marcados por dos de los grandes equipos del mundo: Real Madrid y Barcelona, boyantes en la Champions y dubitativos en la Liga. Ya está claro que, para el Barcelona, la vida sin Lionel Messi no es difícil: es imposible. Enfrente los madrileños sí disponen del rutilante lusitano Cristiano Ronaldo, pero no se nota mucho para lo bueno, si no para lo intrascendente. El Barcelona se ha mostrado hasta ahora incapaz de superar el vacío que dejó Messi, y Ronaldo parece desentenderse si su rival argentino no está al otro lado del tablero.
Es obvio que se necesitan tanto como el hambre y las ganas de comer. Los dos son mejores cuando compiten a la par. Su duelo es por la supremacía, por ser mejor que el otro y porque el mundo futbolero así lo reconozca. De lejos da la impresión de que tal reconocimiento le importa más al portugués que al rosarino. Al menos los lenguajes corporales y las declaraciones de cada uno de ellos así parecen indicarlo.
Messi desapareció por una grave lesión en su rodilla, lesión que también está afectando a Ronaldo, Este domingo frente al Atlético de Madrid el originario de Madeira dio todo un curso de desidia y valemadrismo. El colmo fue que faltando segundos para que finalizara el partido lanzó un desabrido disparo a puerta desde 30 metros que fue muy celebrado por la hinchada local. A Messi lo reverencian en todos los campos de juego: a Cristiano lo abuchean cada vez que pueden. Esa competencia ya la ganó el azulgrana.
Raro inicio de la Liga española, raro pero al mismo tiempo atractivo. Seguramente en uno o dos meses merengues y culés estarán copando el campeonato por su mayor potencial y calidad, aunque en realidad lo deseable sería que esta danza de líderes se mantuviera lo más posible en aras del show, de la afición. Ahí está la Bundesliga y el liderazgo incontestable de los bávaros del Bayern con Pep Guardiola al frente. Llevan ya siete puntos de ventaja al segundo, el Borussia Dortmund, a quien este domingo vapulearon con cinco goles. Apenas comenzada, esa liga ya no tiene chiste.
Más allá de esas tercas realidades marcadas por los equipos ricos y hegemónicos -no siempre una cosa lleva a la otra-, cuando llegan las competiciones a nivel de elencos nacionales la trituradora europea suele ser imparable a menos que brasileños y argentinos estén en su año bueno.
En América, la liga más dispendiosa es la MLS de Estados Unidos. Se trata de unos equipos formados básicamente por jugadores europeos en vías de extinción, como el italiano Andrea Pirlo y los españoles Raúl González y David Villa que, habiendo ganado todo en sus países de orígen, pasan por Eldorado antes de acabar comos los elefantes.
Tal vez la competición más dura sea la argentina si nos atenemos a su capacidad para exportar futbolistas a todos los países. Es una liga de pata dura en la que encogerse cuesta el futuro. Los jugadores parecen más gladiadores que otra cosa. Se juegan la vida en cada lance, sin miramientos. Gran parte de ellos vienen de las Villas Miseria y conocen y padecen desde chiquitos la rudeza de la vida.
Los brasileños hace ya tiempo que se durmieron en los laureles, y así les va. Tardarán años en superar el trauma de haber sido goleados y ridiculizados ante su afición en el mundial de Brasil ante la campeona Alemania. Es un futbol en declive, carcomido por la corrupción pero aun capaz de producir jugadorazos como Neymar.
Y toca hablar de la depresiva Liga Mx, el fiasco eterno. Lo de menos es que cada que se les ocurre le cambien el nombre. No es un asunto de envoltorio, sí lo es de contenido. Mientras el futbol mexicano sea mangoneado por los de siempre la esperanza será cada más lejana. Las televisoras no piensan en el jogo bonito, en satisfacer a los espectadores. Están convencidas de que somos una bola de tarados y por eso su objetivo siempre pasa por una caja registradora.
fin fin