miércoles, 27 de junio de 2018

Todos somos coreanos

Josetxo Zaldua. Escribo desde la embajada de Corea del Sur en México. Vine para decirles a nuestros hermanos asiáticos que aquí estamos para lo que se les ofrezca, que los mexicanos somos agradecidos más allá de nuestras hipócritas formas que nunca son fondo. En fin, vine para que trasladen a sus jugadores y pueblo en general que nos han salvado de la depresión generalizada que tanto nos gusta, del "ya merito", de toda la retahíla de lamentos que nos hace felices porque escondemos nuestros complejos y frustraciones. Gracias a los surcoreanos hoy somos más felices que ayer. Lo demás ya es lo de menos.
Bromas aparte, el Tri nos mostró hoy la cara previa al mundial. Equipo vacío de ideas, sin timón, desganado, mantequilloso en defensa, timorato en el medio campo y ausente en el ataque, los suecos no se hicieron los suecos y pasaron como rodillo sobre los, hoy sí, ratones verdes.
En el camino quedó la orgullosa Alemania, la derrotada campeona de Brasil 2014. Del cielo al infierno en la contienda rusa, siempre Rusia, como en la II Guerra Mundial. Pero esta vez no fue el invierno quien los derrotó, como a Napoleón, ni el Ejército Rojo, como a Hitler. Hoy era verano y en medio de un calor sofocante once menudos futbolistas asiáticos decidieron jugar por su honor y por el  Tri.
Hace unas horas el presidente Peña Nieto lanzó un tuit felicitando a la selección por su pase a octavos de final. Le respondí diciendo que a quien había que felicitar también era a los coreanos porque sin su victoria estaríamos fuera. Supongo que el trajín electoral lo tiene más que ocupado y a sus asesores de imagen el talento no les alcanza para tanto.
En un rato más sabremos quien será el próximo rival. A partir de ahí cada fanático tendrá que encomendarse a la santa o santo de su devoción para que en ese envite el Tri presente su cara más bonita.
Pero hoy, neta del planeta, todos somos coreanos.

domingo, 24 de junio de 2018

Del Tri a Messi

Josetxo Zaldua. Cuesta creer que teniendo seis puntos el Tri no tenga asegurada su clasificación a octavos de final, pero el futbol y las eliminatorias cortas tienen esas sorpresas. Impecables contra la campeona Alemania,  medio sobrados ante la correosa Corea del Sur, la selección de Juan Carlos Osorio está callando, al menos hasta ahora, las voces que auguraban una pisa y corre en el Mundial de Rusia 2018.
Hoy México aparece como una de las selecciones a batir por su orden táctico y por su preparación física, algo que debe atribuirse al criticado técnico colombiano. Nadie daba un centavo por el Tri, y a todos nos han callado. Puede perder el decisivo duelo contra Suecia y quedar fuera por la concatenación de resultados. No por eso habrá que menospreciar la imágen que dejaron los seleccionados.
A destacar la facilidad del elenco de Osorio para adaptarse camaleónicamente a los patrones de juego de sus rivales. A los alemanes los ahogaron durante los 90 minutos sin permitirles que les hicieran lo que a Suecia. Sólidos y concentrados los jugadores llegaron a desesperar a los orgullosos teutones, que no salían de su asombró viendo como unos ratoness verdes les comían el mandado.
Con los coreanos dio la impresión que era como una cascarita seria, pero no mucho. Por suerte el gol de los orientales llegó cerca del pitido final. El balance de los dos primeros partidos es impecable en términos de puntaje, con el pequeño lunar que dejó el segundo partido. Falta Suecia, una roca en todos los sentidos.

Carnicería contra Messi

Sabido es en el mundo del futbol que los argentinos, todos ellos, son entrenadores de su albiceleste. Ese factor, de entrada, es una guillotina que se emplea con rigor en un país que parece no tener más problemas que el futbol. Lo que los periodistas deportivos argentinos, salvo honrosas excepciones, están haciendio con Leo Messi solo se entiende desde una mente retorcidamente enferma.
Y eso parecen ser la mayoría de los críticios argentinos que se dedican a destrozar sin pena al mejor jugador del mundo. Según ellos, bola de ignorantes y analbetas dizque funcionales, Messi es un fracasado porque no hace ganar a su selección. Olvidan, como dijeron algunos exjugadores argentinos campeones en Argentina y en México, que Messi no tiene un equipo que lo acompañe, como sí lo tuvieron Mario Kempes y Diego Armando Maradona cuando ganaron sus respectivos mundiales.
En una mezcla de ignorancia y mala leche, muy común en los periodistas deportivos, acusan a Messi, sin prueba alguna, de ordenar a quién se convoca y quiénes juegan. No importa que sea mentira, y lo es porque no pueden demostrar la veracidad de sus dichos. Parecen discípulos de Joseph Goebbels, el ministro nazi de propaganda famoso por decir que una mentira mil veces repetidas acaba siendo verdad.
Tienen al mejor jugador del mundo y lo quieren mandar al infierno.

domingo, 17 de junio de 2018

Milagro en Rusia

17 de junio. En una actuación futbolera digna de Ripley, el Tri se disfrazó de Alemania y dejó a la vigente campeona del Mundo pasmada y planchada sobre un terreno de juego tan verde como las playeras de la Selección dirigida por el discutido Juan Carlos Osorio. Jugadores y entrenador serán ensalzados y colocados en las nubes, por lo menos hasta el próximo partido. Todo dependerá del resultado. En estos casos de la gloria al infierno hay un pasito.
Hirving Lozano, el demonio que triunfó esta temporada en Holanda, puso la primera piedra en el minuto 34 del primer tiempo. La jugó como los grandes y remató como un killer. Todos los jugadores salieron a la cancha para cumplir a rajatabla con la pizarra de Osorio, convencidos de que eran, por lo menos, iguales a sus rivales.
La victoria sabe a gloria en un México atribulado por la violencia y también por una campaña electoral sobrada de mentiras y mentadas de madre y huérfana de propuestas reales y creíbles. Una contienda electoral marcada también por las borrosas figuras y actitudes de las autoridades electorales.
Lo bueno hay que gozarlo mientras dure. No faltarán los especialistas que copan pantallas y  micrófonos que venderán ahora la quimera de que, jugando así, el Tri puede llegar a la final de Rusia 2018. Ayer quemaban en leña verde al colombiano Osorio y a los jugadores que tuvieron la ocurrencia de participar en una pachanga donde, ¡oh! qué horror, participaron mujeres de dudosa reputación. Todo eso no tiene hoy la menor importancia.
Durante el primer tiempo nadie desentonó en un Tri convertido en una suerte de filarmónica de Ber lín dirigida por Von Karajan. Fue un equipo acordeón que lo mismo atacaba que se replegaba con una armonía envidiable. Tuvieron el balón menos que Alemania durante todo el partido pero aún así generaron más peligro que los germanos, a quienes se veía incrédulos ante lo que pasaba en la cancha.
El trabajo de Herrera y Layún fue de matrícula de honor, pero realmente todos los jugadores se transformaron para, durante 93 minutos, dejar de ser ratones verdes para convertirse en leones hambrientos de victoria.
Así es el futbol, como la vida misma que te da y te quita.