Como el narcotráfico, la violencia y la corrupción, el dopaje en el deporte, olímpico o no, llegó hace decenios para quedarse. La duda sobre la limpieza de los récords es una gangrena indetenible. Se ha llegado a un punto sin retorno donde pueden más los intereses político-económicos que la salud de los atletas y del deporte. De más en más los récords son sometidos a la sospecha: todos quedamos con la duda de si fueron logrados limpiamente o con la ayuda de estimulantes cada vez más sofisticados.
Pero crecen las voces defendiendo el dopaje controlado. Según esa opinión, sin esos brebajes no es posible garantizar que el show deportivo siga cautivando a las masas ávidas de hazañas al por mayor. En Río 2016 castigaron a Rusia, la eterna rival de Estados Unidos en todos los ámbitos habidos y por haber. En ese aspecto la Guerra Fría sigue tan caliente como fue en sus años dorados.
En la práctica, como sucede con las actitudes de los gobiernos frente a los cárteles productores y distribuidores de drogas, la Justicia se aplica a la carta. La DEA, por ejemplo, nunca ha combatido a ese enemigo. Lo que hace es administrar el imparable negocio: hoy van contra un cártel y mañana contra otro. Todo depende de los equilibrios relacionados con las masas consumidoras, ubicadas claramente en Estados Unidos y Europa.
Decir que el deporte ya no se concibe sin el uso controlado y discrecional de los anabolizantes equivale a decir que la gente de la calle tampoco puede prescindir de su particular manera de doparse. Y en la práctica eso es lo que sucede en el día a día. Nos dopamos sin descanso de muchas maneras. Cada quien encuentra la suya. ¿Es un problemas de salud pública? seguro. Hasta los doctores que nos dan consulta se dopan.
Se dopan los políticos, se dopan los empresarios, se dopan los encargados de castigar el dopaje, se dopan los que critican el dopaje, se dopan los curas, se dopan las monjas, se dopan los abogados, los presos, los jueces, los carceleros, se dopa el pueblo a su modo, dependiendo del poder adquisitivo, en suma, se dopan poderosos y jodidos, bendecidos y satanizados.
De modo que, o se aborda el problema sin tapujos e intereses, o seguimos fingiendo demencia y aplicando una Justicia a la carta.
domingo, 7 de agosto de 2016
domingo, 26 de junio de 2016
España: Deja Vu
No se trata de futbol, pero casi. La derecha española de Mariano Rajoy, gallego incombustible, derrotó hoy por goleada a la izquierda nueva y vieja de Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos e Izquierda Unida). No le alcanza el triunfo para hacer gobierno, ni mucho menos, pero el mensaje es contundente: ante la inseguridad la gente vota por la derecha. La izquierda, así sea descafeinada, pierde siempre en ese contexto.
Con sus más y sus menos, el teatro de operaciones es gemelo al del 21 de diciembre, el día después de las pasadas elecciones que nada resolvieron. La película tiene los mismos actores estelares y el mismo resultado posicional. Los partidos nuevos, Podemos-IU y Ciudadanos (neo derecha) se llevaron la peor parte.
Cura de humildad para sus respectivos líderes, Iglesias y Albert Rivera, que apenas hace un mes estaban seguros de comerse al electorado ibérico. No fue así. Los votos socialistas que alimentaron a Podemos el 20 de diciembre regresaron al redil asustados ante los ires y venires de Iglesias, mientras que los votantes del Partido Popular que dieron su favor a Rivera hace seis meses hicieron acto de contrición y se arrepintieron de sus veleidades.
Lo cierto es que no hay nada para nadie, cero certidumbres y muchas interrogantes. En medio de esa desolación, el índice de abstención es el más alto de la era post-franquista. Si ese dato no quiere decir que los españoles están hartos de tanto circo, maroma y teatro, que regrese Confucio y arroje luz sobre esas tinieblas.
Y no es que los españoles no crean en la democracia. no va por ahí el cuento. Creo que la disfrutan, que la gozan, que son muy conscientes cuando deciden votar y cuando deciden que no van a votar. El mensaje de la alta abstención es el más importante de la cita electoral del domingo 26 de junio de 2016.
Hay una creciente sensación de hastío ciudadano respecto hacia el deja vu político. Discursos y más discursos huecos de propuestas y contenidos hacen que el ejército de desafectos a la urnas crezca como la espuma. Y no es una corriente que afecte únicamente a España. Es ya una suerte de pandemia que no conoce de vacunas de última generación.
Asombra que los patidos políticos de todo signo sean incapaces de escuchar el rumor callejero. Son líderes que defienden sus posiciones, ganasdas con cero sudor y mucha grilla, a costillas de la necesidad social. Pasa en todas partes, y las excepciones, que las hay, confirman la regla.
domingo, 12 de junio de 2016
De América a Europa
Poco futbol en ambos continentes. La frialdad imperante en las canchas contrasta con las broncas callejeras, en el caso de los civilizados europeos, y de las controvertidas declaraciones de Diego Armando Maradona sobre su paisano Lionel Messi, en el ámbito americano. La Copa América y la Eurocopa, hasta el momento, han frustrado a los amantes del futbol. El invento deja en las arcas de las federaciones ingentes cantidades de dinero, pero lo cierto es que los jugadores llegan a esas citas con las piernas fundidas.
Funciona el negocio para casi todos, menos para los aficionados que gustan del buen futbol. Otra cosa es cómo gozan los salvajes que aprovechan las coyunturas para escenificar auténticas batallas campales. Las imágenes vistas de Marsella y Lille ponen otra vez sobre el tapete una pregunta sin respuesta: ¿cómo evitar esa violencia?
En contraste, las barras del continente americano están portándose impecablemente, tal vez porque la policía gringa no es especialista en contemplaciones. Se suponía que los hooligans habían sido desterrados del teatro europeo y que esa mala fama era sostenida en exclusiva por los bárbaros americanos, con Argentina a la cabeza y con México bajo sospecha por el tristemente famoso grito de "puto".
Dicen los que mandan que expulsarán de la Eurocopa a los equipos de Inglaterra y Rusia por los desmadres que algunos de sus seguidores armaron en Marsella. Bueno, deberán hacer lo mismo con Croacia y Turquía, cuyos aficionados se dedicaron a romperse el hocico en las calles de Lille. Y así, a ese paso, la Eurocopa acabará antes de tiempo gracias a la incontenible cólera de algunos aficionados y no al pobre futbol que se ha visto ahora.
Dicen no pocos analistas que es necesario hacer un severo escarmiento y que, por tanto, amerita expulsar de la competencia a los equipos que tienen la desgracia de tener como seguidores a unos cientos de descerebrados. Casi nadie se atreve a hablar en contra. A mí me parece una barbaridad. ¿Qué culpa tienen los jugadores del vandalismo de unos pocos seguidores?
El asunto de Maradona no tiene que ver con la violencia, sino con la estupidez de un hombre que nunca pudo ubicarse fuera de las canchas. Fracasó estrepitosamente como entrenador en el Mundial de Sudáfrica y, luego de despotricar durante años contra Pelé, firmó la paz con él para acto seguido descalificar a su paisano Messi.
Nunca entendió Maradona el valor de la palabra, mucho menos de la prudencia. Messi optó por responderle marcando tres goles en 30 minutos a Panamá.
La auténtica bomba de la jornada americana corrió a cargo de Brasil, ultimado por un ilegítimo gol de Perú. Los brasileños siguen perdidos en la selva futbolera. No tienen rumbo y un entrenador como el sargento Dunga no es el más adecuado para unos jugadores que derrochan fantasía en sus respectivos clubes.
Ya nadie espera a Brasil...a menos que el impulsivo Maradona se haga cargo de la Canarinha con la bendición de Pelé.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Putos (4)
Se cumplieron los pronósticos y anoche, en el Estadio Azteca, la mayor parte de los aficionados que medio llenaron las gradas del inmueble lanzaron un mensaje demoledor: el grito de ¡putos! llegó para quedarse. Poco les importa a ellos y a muchos más que la cuestionada FIFA llegue al extremo de cerrar al público los estadios mexicanos previo pago de un rosario de multas.
No es de extrañar tan cerril actitud. Apenas este miércoles el internacional Andrés Guardado, jugador del PSV holandés, minimizó la importancia del grito y lo enmarcó en el folclore y la cultura nacionales. Lo mejor de todo es que ese jugador hace parte de la campaña lanzada por la Femexfut para erradicar las expresiones homofóbicas de los campos de futbol del país.
Tampoco es para sorprenderse que un futbolista caiga en semejantes incoherencias. Vaya, que Guardado no es el difunto Johan Cruyff, que era un tipo inteligente dentro y fuera de la cancha. Es infumable que Guardado se permita esos lujos. Deberá tener presente que "el que se lleva, se aguanta". El ejemplo que da apoyando a esa caterva de ultras habla de quién es como persona, de cuáles son sus valores y sus niveles de tolerancia.
Vuelvo a un punto que traté en otra columna bloguera: si se vale decirle ¡puto! al arquero rival cada vez que patea de puerta, igual puede aplicarse tan delicada medicina a las porteras, que pasarán a ser ¡putas! cuando realicen ese golpeo de balón. No más que habrá que ver entonces las caras de los hijos de esas madres al oir semejante grosería. ¿Y los esposos? ¿qué harán? ¡reirán la gracia para tomarse una chela con el salvaje de turno?
Por esa regla de tres el bullyng que se extiende como un cáncer por los centros educativos mexicanos, privados y públicos, deberá ser celebrado también como expresión de los usos y costumbres de una nación tan moderna como la nuestra. Ahí está en las redes lo sucedido en el Estado de México. Una niña indefensa es bañada con refrescos por sus compañeritas mientras las maestras gozan el infame espectáculo.
Ambas actitudes están unidas por la brutalidad, por el abuso hacia el débil. Creo que este país merece otro tipo de ciudadanos. Lo contrario nos lleva a la barbarie.
martes, 29 de marzo de 2016
Putos (3)
Empujada por la FIFA, la Femexfut inició una campaña contra los gritos homofóbicos que proliferan en los estadios de futbol cada vez que el portero rival saca de puerta. El ¡puto! retumba sin piedad y sin que nadie se altere. Lo gritan por igual hombres, mujeres y niños, que no tienen empacho en decir a quien quiera oir que esa falta de respeto hace parte del folclore nacional,de los usos y costumbres. Y se quedan tan anchos.
Ya la Femexfut fue multada hace dos años, pero nada cambió. La cosa ha ido tomando otro cariz y esta noche, frente a Canadá, sabremos que tanta mella hizo en la afición la incipiente campaña lanzada a regañadientes por los impresentables directivos del futbol nacional. A tenor de las reacciones escuchadas este martes en diferentes medios radioelectrónicos parece obvio que el tal grito de odio seguirá escuchándose en los estadios del país.
El paso siguiente será una cascada de sanciones que podrían incluir hasta el cierre de los campos donde se produzca ese compartido insulto dedicado finalmente a quien es diferente. Asombra escuchar a un padre de familia acompañado de su joven hijo (hoy en ESPN) defender a ultranza tan odiosa actitud. Faltó preguntarle qué haría si los amiguitos de su hijo le gritaran ¡puto! ¿Se reiría?
El siempre centrado y atinado crítico Roberto Gómez Junco dijo hoy en el programa Futbol Picante, conducido por José Ramón Fernámdez, que el único modo de dejar de oir ese grito en los estadios de futbol implicaría que muchos aficionados mexicanos necesitarían volver a nacer y educarse de otra manera.
Pero como eso es imposible seguiremos soportando a esos energúmenos (incluyo a no pocas aficionadas) que envilecen al futbol y a quienes van a disfrutar o a sufrir pacíficamente los avatares del juego. Es inadmisible que se defienda lo que está mal so pretexto de que hace parte de nuestro disfrute. Se necesita ser muy descerebrado para defender lo indefendible.
jueves, 24 de marzo de 2016
No se fue
Dicen que murió este Jueves Santo, que perdió la guerra contra el cáncer de pulmón que le fue descubierto en octubre pasado, que ya no levantará polvaredas con sus provocaciones, que su llama se apagó para siempre. Lo mismo dijeron de García Márquez cuando se fue a pasear, también en Jueves Santo. No hagan caso, los colegas hacen esas malas pasadas para vender más. Son puras patrañas.
Es imposible que gente así muera. Un tipo como Johan Cruyff es inmorible, incombustible, por más que fumara y echara humo cual si fuera chimenea. Es verdad que no perdonaba fumarse sus Camel sin filtro antes, durante y después del juego. Es verdad que no entendía de límites, que hizo del futbol un juego para gozar, no para sufrir.
Todo es verdad contrastada e inamovible. El llamado "holandés volador" nació en casa humilde. Su padre murió teniendo él doce años. Su madre se fajó lavando y planchando ropa ajena mientras Johan echaba cascaritas con su pandilla en los suburbios de Amsterdam. Contaba el genio que ahí aprendió los fundamentos primigenios del futbol. Flaco irredento, desarrolló la habilidad necesaria para eludir las desesperadas patadas de sus rivales. Desde entonces comprendió que el futbol era arte y gozo, no sacrificio y sufrimiento.
El chamaco tuvo la suerte de cruzar su vida, sus pasos y su concepción futbolera con otro holandés loco, amante de la transgresión. Ese señor entrenaba a un equipo modesto llamado Ajax de Amsterdam. El imberbe Cruyff había acudido a un llamado del club que buscaba materia prima buena y barata.
Ese hombre que tiempo después inventó "la naranja mecánica" y el llamado "futbol total" se llamaba Rinus Michels. El destino de ambos quedó encadenado sin remedio. Michels era el cerebro e hizo que el joven y flacuchento Cruyff fuera su extensión en el terreno de juego. Ese concepto fue desarrollado y perfeccionado por el joven futbolista cuando llegó a entrenar al Barcelona para convertirlo en el Dream Team del futbol mundial.
Ya para entonces Cruyff era el icono de los culés porque su paso por el equipo como jugador transformó el sino de un equipo incapaz de sacudirse la pesada sombra del todopoderoso Real Madrid, "el equipo de Franco", como era conocido en aquellos duros tiempos dictatoriales. Cruyff adoptó la piel catalana y siempre defendió el derecho a ser catalán.
Llegó a ganar mucho dinero y también se dio tiempo para perderlo, hasta que su esposa estampó su mano sobre la mesa y le anunció que ella se encargaría de las finanzas. Cruyff aceptó, faltaría más, y comenzó una nueva vida con su mujer como eje referencial y reverencial.
Revolucionó el futbol profundizando los conceptos aprendidos de Michels. No se limitó a gozar la cancha; fue capaz de meterse en los despachos para reclamar aumentos salariales a sus compañeros. Lo hizo como jugador y también como entrenador.
"El futbol es como la vida. Tienes que ser capaz de ver, de pensar, de ayudar a los otros. Finalmente el futbol es así de simple", declaró hace unos años después de sufrir una crisis cardíaca.
Esta mañana paseaba en la playa de Progreso (Yucatán) con mi colega y amigo Fabrizio León, jornalero de hueso colorado que se ha embarcado en una aventura llamada La Jornada Maya, con sede en Mérida. Bajo un sol de justicia unos chamacos descalzos echaban una cascarita ajenos a contingencias ambientales y muertes imposibles.
En medio de la improvisada cancha un tipo de cabello blanco tocado con una bien planchada guayabera color naranja, daba instrucciones a la chamacada. Le dije a Fabrizio que era Cruyff, que le hiciera una foto. Incrédulo, me miró para mascullar: "Patrañas".
domingo, 14 de febrero de 2016
De Messi a Francisco
Argentinos, gambeteros de equipos argentinos rivales, genios a su modo, terrenales y, por lo mismo, sujetos a los caprichos del viento. Viven cerca el uno del otro: Roma para Francisco, Barcelona para Messi. Son universales, líderes de sus respectivas iglesias, ambas poderosas pero más vieja y anquilosada la de las sotanas y el boato. En el argot argentino se tutearían llamándose "viejo" el uno al otro, instalados cual debe en el ombligo de la confianza y el respeto.
Este domingo el rosarino Lionel hizo una diablura mientras el Papa advertía en Ecatepec, ante una inmensa multitud, que no hay que escuchar al Diablo porque, si lo hacemos, nos convencerá. Pues así es: ver las sinfonías futboleras de Messi aleja a la gente de las iglesias sin que esa sea su intención. Y las distancia porque, lejos de la magia que es capaz de desplegar el futbolista, el discurso de la Iglesia de Roma aburre por previsible y enoja por incongruente.
Messi hace feliz a tirios y troyanos, a moros y cristianos y católicos. Su discurso no se basa en palabras huecas ni en discursos grandielocuentes. A Messi le piden jugar, hacer jugar y marcar goles de otro mundo. Hoy en México al papa Francisco no pocos le pedimos hacer más claros sus compromisos con los temas que lastiman al país, o por lo menos a la mayoría de los mexicanos.
Tibio mensaje a la clase política que, embelesada, abarrotó el patio del Palacio Nacional. Ahí estaban todos y todas, o casi. Una pequeña tropa dispuesta a hacer lo necesario para hacerse la foto con el pálido Pontífice. Mujeres y hombres enarbolando sus celulares para poder decir a sus amistades: "ahí estuve".
Endureció su tono el hincha del San Lorenzo de Almagro cuando se encerró con sus pares entre las cuatro vetustas y hermosas paredes de la Catedral. La mentada de madres fue antológica: parecía Messi disfrazado de Papa, tiempo de carnavales al fin y al cabo.
Por supuesto que a los casposos jerarcas de la Iglesia mexicana las palabras de Francisco les hacen lo que el viento a Juárez. Aferrados a sus lujos y canonjías, solo piensan en vivir a todo tren y nada les importa el ir y venir de su abandonada feligresía. Ecatepec era su gran oportunidad para comenzar a destapar la caja de los truenos pero, a saber las razones, decidió guardar su artillería.
Tiene por delante tres estaciones: San Cristóbal de las Casas, Morelia y Ciudad Juárez. Y dos enormes temas que no ha abordado con la necesaria claridad y crudeza: la pederastia, cuyo odioso icono es el legionario mayor Marcial Maciel, protegido en vida hasta la desesperación por el polaco y gélido Juan Pablo II y, faltaría más, por el cardenal Rivera y su cohorte de encubridores de los pederastas mexicas, y la lacerante y profunda herida de los 43 desaparecidos normalistas de Ayotzinapa.
Francisco debe encarar la portería enemiga con determinación porque nada tiene que perder y sí mucho que ganar. Ahí tiene a Messi de ejemplo, un tipo que no se esconde en los pliegues de sus largos pantalones cortos, un tipo que encara al rival con una sonrisa de Diablo.
Ojalá Francisco sea valiente. La gente de México se lo agradecerá eternamente.
viernes, 22 de enero de 2016
De universidades y racismos
El reciente episodio protagonizado por el descerebrado dueño de los Tiburones del Veracruz, Fidel Kuri, diputado del PRI para más señas, no es más que un eslabón en la despreciable cadena de episodios homofóbicos y racistas que invaden los recintos deportivos del país. Al señor lo suspenderán como dueño del Veracruz entre seis meses a un año. La semana próxima lo sabremos. El cacareado y esclavista pacto de caballeros - y de eso nada tienen- propicia que las salvajadas protagonizadas por los dueños del show se relativicen hasta el punto de quedar en el anecdotario. Así las gastan.
Viene a cuento el asunto porque un lector de esta insoportable columna se tomó la molestia de enviarme un texto relatando un desagradable episodio sucedido en el Estadio Olímpico de CU. El lector, Aleph Yodbela, vivió una experiencia amarga en el recinto universitario el pasado 17 de enero. Acudió con su familia y se instalaron en El Palomar, justo abajito de los palcos de las televisoras.
En los Pumas hay jugadores negros, como hay mestizos, blancos y amarillos. Pero el detalle es que no pocos fanáticos centraron su ignorancia y sus frustraciones en insultar sin descanso al jugador Fidel Martínez, ecuatoriano: "Negro, corre como si tuvieras detrás a un león", gritaban los energúmenos que, sospecho, nada tienen de universitarios.
Esas fanáticas y salvajes expresiones se extienden cada vez más sin que las autoridades políticas y deportivas se tomen en serio el problema, un problema que habla mal del país, que lo pone en las antípodas del respeto a lo diferente. En el caso que nos ocupa, cuenta Yodbela, no son mayoría de blancos insultando a un negro. Son mayoría de mestizos, así es nuestro país -de indios, mestizos y blancos y amarillos- ejerciendo un racismo de boomerang.
Es lamentable que esas deleznables expresiones se produzcan frecuentemente en todos los, sobre todo, estadios de futbol, pero más doloroso es que tengan eco en Ciudad Universitaria, máxima expresión de la tolerancia y el pluralismo que debe imperar en cualquier sociedad que se precie. El problema no es de ahora. Pero la solución debe darse a la brevedad. Esa clase de fanaticada debe ser extirpada de todos los espacios sociales.
Quien es homófobo y racista en público es un salvaje en su casa, con su gente, con sus vecinos, con quien se tope. Urge reeducar, urge humanizar el modelo económico, urge rescatar la política que está en manos de los malos políticos, que son mayoría. Urge democratizar la tenencia de los medios electrónicos porque al fin y al cabo el espacio radio eléctrico es de la nación, no de los Azcárraga, Salinas Pliego y compañía.
Y entre que son peras o manzanas, las autoridades de la UNAM con el rector Graue a la cabeza bien harían en voltear hacia lo que sucede en sus recintos deportivos. Actuar tarde es actuar mal.
martes, 19 de enero de 2016
Kuri, el impresentable
Se llama Fidel Kuri Grajales y se ostenta como amo y señor del Veracruz, pero además es diputado federal priísta, faltaría. Ese tipo se permitió el lujo de agredir el viernes pasado al jefe del arbitraje mexicano, Edgardo Codesal. Todavía no hay sanciones, ni de la Federación, ni mucho menos del PRI o de la Cámara de Diputados. Todos hacen parte de un tejido podrido que socava los cimientos del país. Si eres dueño de un equipo de futbol, si eres militante del PRI y además eres diputado federal, puedes hacer lo que quieras. Esa es hasta hoy la lección.
Ese señor debería estar tras las rejas. Su actuar es vergonzoso y su carta dizque disculpándose es de risa loca. Es un impresentable como tantos que pueblan el teatro futbolero nacional. La diferencia es que él, mal criado al fin y al cabo, se exhibió. Los demás son más cautos, pero no mejores que él. Kuri Grajales debe ser expulsado del futbol nacional.
También Codesal perdió los estribos. Siempre discutido por sus arbitrajes, el charrúa hoy mexicano se calentó ante la embestida de Kuri Grajales y de algún modo se equiparó con el energúmeno dueño de los Tiburones de Veracruz. Es fácil entender la reacción de Codesal pero se supone que le pagan para que sepa ser frío en la peor de las circunstancias.
El asunto ahora es saber qué decisión tomará el cártel formado por los dueños del futbol nacional, una mafia que, por ejemplo, amenaza con el desempleo a los futbolistas que tienen la osadía de querer formar un sindicato que defienda sus intereses. Es una mafia piramidal gobernada con mano de hierro por las dos grandes televisoras que ningunean al futbol y a los aficionados.
Y todo eso sucede porque las máximas autoridades del país lo permiten, como tantas otras cosas. Omisa por desinterés, por interés o por pura cobardía, la clase política mexicana demuestra una vez más su incapacidad para defender a quienes les votan elección tras elección. Tal vez por eso cada vez aumenta más la abstención electoral.
No hay barreras entre la violenta actitud del dueño de los Tiburones de Veracruz y la salvaje puesta en escena de la barra brava de los Rayados de Monterrey en Puebla. Igual sucede con las consignas homofóbicas que pese a la multa de la FIFA se repiten en todos los estadios futboleros del país. Da grima ver a los niños secundando a los cafres adultos que llaman "puto" al arquero rival cuando sacan de puerta.
Si tan lamentable consigna hace parte de los usos y costumbres de este atormentado país, pues realmente estamos todos jodidas. No puede ser que tamañas salvajadas queden impunes.
lunes, 11 de enero de 2016
De Sean y Kate a Leo
Ahora resulta que los malos de la película son Sean Penn y Kate del Castillo. Como si ellos hubieran glorificado a El Chapo, como si ellos hubieran participado en la fuga para hacer una película después. Esa pareja nada malo hizo, vaya, ni tan siquiera pecó de apología. Fascinante y caprichosa la doble moral que sirve lo mismo para un roto que para un descosido. Kate y Sean, imagino, fueron seguidos desde que aterrizaron en territorio mexicano. Y si no fue así, pues estamos fregados. Si esos actores delinquieron corresponde a los gobiernos de México y Estados Unidos actuar consecuentemente. Lo demás es lo de menos.
Antes de morir el fundador y director de la revista Proceso, Julio Scherer García, se vio en la clandestinidad, cual debe, con el Mayo Zambada. Hasta fotos se hicieron quitados de la pena en una de la campiranas guaridas del capo que hoy sigue libre. El asunto levantó polvaredas e hizo crecer no pocas ampollas. Lo cierto es que el periodista hizo lo que tenía que hacer.
Nos enteramos del affaire Penn-Del Casrillo gracias a la peliculera y procuradora de ocasión, Arely Gómez, quien por desgracia no nos contó el filme completo en su afortunada intervención del viernes pasado. Decidió que solo merecíamos un paupérrimo tráiler.
Una cadena de corrupción facilitó la tocata y fuga de nuestro Al Capone versión sinaloense Siglo XX y XXI. Y unos policías federales resistieron el cañonazo de dólares que con seguridad El Chapo les ofreció al ser detenido en un retén luego de salir del sistema de alcantarillado en Los Mochis. La película viene ahora y Sean Penn y Kate del Castillo llevan ventaja.
Imagino las sonrisas locas de esa pareja dispareja para contrastarlas con la de un niño grande que hace lo que quiere con una bola sintética sobre los verdes pastos futboleros. Es argentino y se llama Lionel Messi, y hoy se llevó a su casa el quinto balón de oro que lo vuelve a entronizar como el mejor jugador del mundo. Su acérrimo rival, el portugués Cristiano Ronaldo se queda con tres, pero justo es reconocer que, este lunes en Suiza, su actitud ante la derrota fue elegante, no la de un niño enrabietado.
Entre Messi y El Chapo hay muchos mundos de diferencia. Uno juega para dirfrutar y hacer gozar, gana muy buen dinero, y el otro juega con la salud de millones de personas y gana lo que le da la gana. Messi, hasta ahora, ha sido incapaz de marearse y siempre antepone la humildad de un chico que padeció graves problema de nutrición y que con apenas 13 años fue llevado a Barcelona para convertirse en lo que hoy es.
El Chapo es la otra cara de la moneda. Nació pobre, como Messi, y debió pelear sin cuartel contra casi todo mundo, como Messi. Logró fama y dinero, como Messi, pero en el camino perdió el norte y cayó hasta tres veces, no como Messi.
Ya cruzan apuestas sobre si el sinaloense podrá o no fugarse del Altiplano carcelario. No soy de apuestas pero si me obligaran al ejercicio del albur, apostaría a que El Chapo ya no escapará nunca más. Y si me apuran me atrevería a decir que no lo entregaría a Estados Unidos antes de juzgarlo en México.
Al fin que es nuestro Chapo
lunes, 4 de enero de 2016
Los idus de Florentino
Hace apenas un mes, en la cresta de la crisis del Real Madrid, su amo y señor, Florentino Pérez, afirmó sin rubor que el entrenador, Rafa Benítez, no era el problema, si no la solución al galimatías merengue recién vapuleado en su Santiago Bernabéu por el enemigo de siempre, el Barcelona. Nadie le creyó. Hoy, lunes de cruda blanca tras el empate de ayer contra el Valencia, Florentino sacó la casta de los poderosos y echó de mala manera al indefenso Benítez.
Doce años como líder absoluto del Real Madrid y once entrenadores contratados y despedidos a capricho. Bastaron cinco minutos para prescindir del saliente y recibir a un señor del futbol llamado Zinedine Zidane, el hombre que le dio tremendo cabezazo en el pecho al pendenciero itialiano Marco Materazzi, el central que fregó al francés en la final del mundial 2006.
Es obvio que el virrey Florentino tiene dinero para eso y para más. Y
también es evidente que se trata de un tipo inescrupuloso a la hora de hacer valer sus caprichos. Igual sucede en el mundo de la política y en el de las empresas, grandes o chiquitas. La ausencia de contrapesos reales lleva a que quienes detentan el poder hagan más caso a las lisonjas que a las voces críticas y derechas.
Moderno señor de horca y cuchillo, el señor Pérez hizo su enorme fortuna como constructor a la sombra del poder, fuera socialista o popular, Derecha e izquierda lo apoyaron por igual porque el Real Madrid es la enseña futbolera española por antonomasia. y así lo entendió en su momento el infausto dictador Francisco Franco, que hasta creó la Copa del Generalísimo -hoy Copa del Rey- para que la ganara el Real Madrid. Nunca contó con los colados de turno que, de vez en cuando, se llevaban la Copa fuera de Madrid.
Ese hombre que se codea con la crema y nata de los dueños del dinero del planeta despidió a un hombre tan honesto como despistado. Benítez hizo lo imposible para tener contento a su Capo, pero no fue suficiente. Lo de menos es que las evidencias hablen de un empresario exitoso como constructor y fracasado como dueño de un tremendo equipo de futbol.
Lo de Florentino tiene que ver con un modo arcaico de ver y entender las relaciones humanas. Y hay miles de Florentinos y Florentinas regados por todos los países, gremios laborales y partidos políticos. Y lo peor es decidir tarde y mal, algo que sucede con demasiada frecuencia. Cuando eso pasa lo normal es que las empresas se vayan al garete. Puestos en tan desagradable tesitura, los responsables acostumbran a mirar al prójimo. Nunca reconocerán sus yerros.
El problema es que a Florentino le queda poco crédito en las gradas del Bernabéu. Hoy presentó al bueno de Zidane como el hombre diseñado y destinado a regresar al Real Madrid a la senda del Destino Manifiesto. Llega Zidane de entrenar y fracasar en el intento al Castilla, filial del equipo grande. Estuvo dos años y no dejó huella, ni para bien ni para mal.
La ecuación inevitable dice que, si el nuevo míster hace aguas, Florentino no tendrá clavo ardiente del que agarrarse. El fracaso de Zizou Zidane, si llegara, será la tumba de Florentino Pérez como mandamás del Real Madrid. En un balón caprichoso está su destino.
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