viernes, 22 de enero de 2016
De universidades y racismos
El reciente episodio protagonizado por el descerebrado dueño de los Tiburones del Veracruz, Fidel Kuri, diputado del PRI para más señas, no es más que un eslabón en la despreciable cadena de episodios homofóbicos y racistas que invaden los recintos deportivos del país. Al señor lo suspenderán como dueño del Veracruz entre seis meses a un año. La semana próxima lo sabremos. El cacareado y esclavista pacto de caballeros - y de eso nada tienen- propicia que las salvajadas protagonizadas por los dueños del show se relativicen hasta el punto de quedar en el anecdotario. Así las gastan.
Viene a cuento el asunto porque un lector de esta insoportable columna se tomó la molestia de enviarme un texto relatando un desagradable episodio sucedido en el Estadio Olímpico de CU. El lector, Aleph Yodbela, vivió una experiencia amarga en el recinto universitario el pasado 17 de enero. Acudió con su familia y se instalaron en El Palomar, justo abajito de los palcos de las televisoras.
En los Pumas hay jugadores negros, como hay mestizos, blancos y amarillos. Pero el detalle es que no pocos fanáticos centraron su ignorancia y sus frustraciones en insultar sin descanso al jugador Fidel Martínez, ecuatoriano: "Negro, corre como si tuvieras detrás a un león", gritaban los energúmenos que, sospecho, nada tienen de universitarios.
Esas fanáticas y salvajes expresiones se extienden cada vez más sin que las autoridades políticas y deportivas se tomen en serio el problema, un problema que habla mal del país, que lo pone en las antípodas del respeto a lo diferente. En el caso que nos ocupa, cuenta Yodbela, no son mayoría de blancos insultando a un negro. Son mayoría de mestizos, así es nuestro país -de indios, mestizos y blancos y amarillos- ejerciendo un racismo de boomerang.
Es lamentable que esas deleznables expresiones se produzcan frecuentemente en todos los, sobre todo, estadios de futbol, pero más doloroso es que tengan eco en Ciudad Universitaria, máxima expresión de la tolerancia y el pluralismo que debe imperar en cualquier sociedad que se precie. El problema no es de ahora. Pero la solución debe darse a la brevedad. Esa clase de fanaticada debe ser extirpada de todos los espacios sociales.
Quien es homófobo y racista en público es un salvaje en su casa, con su gente, con sus vecinos, con quien se tope. Urge reeducar, urge humanizar el modelo económico, urge rescatar la política que está en manos de los malos políticos, que son mayoría. Urge democratizar la tenencia de los medios electrónicos porque al fin y al cabo el espacio radio eléctrico es de la nación, no de los Azcárraga, Salinas Pliego y compañía.
Y entre que son peras o manzanas, las autoridades de la UNAM con el rector Graue a la cabeza bien harían en voltear hacia lo que sucede en sus recintos deportivos. Actuar tarde es actuar mal.
martes, 19 de enero de 2016
Kuri, el impresentable
Se llama Fidel Kuri Grajales y se ostenta como amo y señor del Veracruz, pero además es diputado federal priísta, faltaría. Ese tipo se permitió el lujo de agredir el viernes pasado al jefe del arbitraje mexicano, Edgardo Codesal. Todavía no hay sanciones, ni de la Federación, ni mucho menos del PRI o de la Cámara de Diputados. Todos hacen parte de un tejido podrido que socava los cimientos del país. Si eres dueño de un equipo de futbol, si eres militante del PRI y además eres diputado federal, puedes hacer lo que quieras. Esa es hasta hoy la lección.
Ese señor debería estar tras las rejas. Su actuar es vergonzoso y su carta dizque disculpándose es de risa loca. Es un impresentable como tantos que pueblan el teatro futbolero nacional. La diferencia es que él, mal criado al fin y al cabo, se exhibió. Los demás son más cautos, pero no mejores que él. Kuri Grajales debe ser expulsado del futbol nacional.
También Codesal perdió los estribos. Siempre discutido por sus arbitrajes, el charrúa hoy mexicano se calentó ante la embestida de Kuri Grajales y de algún modo se equiparó con el energúmeno dueño de los Tiburones de Veracruz. Es fácil entender la reacción de Codesal pero se supone que le pagan para que sepa ser frío en la peor de las circunstancias.
El asunto ahora es saber qué decisión tomará el cártel formado por los dueños del futbol nacional, una mafia que, por ejemplo, amenaza con el desempleo a los futbolistas que tienen la osadía de querer formar un sindicato que defienda sus intereses. Es una mafia piramidal gobernada con mano de hierro por las dos grandes televisoras que ningunean al futbol y a los aficionados.
Y todo eso sucede porque las máximas autoridades del país lo permiten, como tantas otras cosas. Omisa por desinterés, por interés o por pura cobardía, la clase política mexicana demuestra una vez más su incapacidad para defender a quienes les votan elección tras elección. Tal vez por eso cada vez aumenta más la abstención electoral.
No hay barreras entre la violenta actitud del dueño de los Tiburones de Veracruz y la salvaje puesta en escena de la barra brava de los Rayados de Monterrey en Puebla. Igual sucede con las consignas homofóbicas que pese a la multa de la FIFA se repiten en todos los estadios futboleros del país. Da grima ver a los niños secundando a los cafres adultos que llaman "puto" al arquero rival cuando sacan de puerta.
Si tan lamentable consigna hace parte de los usos y costumbres de este atormentado país, pues realmente estamos todos jodidas. No puede ser que tamañas salvajadas queden impunes.
lunes, 11 de enero de 2016
De Sean y Kate a Leo
Ahora resulta que los malos de la película son Sean Penn y Kate del Castillo. Como si ellos hubieran glorificado a El Chapo, como si ellos hubieran participado en la fuga para hacer una película después. Esa pareja nada malo hizo, vaya, ni tan siquiera pecó de apología. Fascinante y caprichosa la doble moral que sirve lo mismo para un roto que para un descosido. Kate y Sean, imagino, fueron seguidos desde que aterrizaron en territorio mexicano. Y si no fue así, pues estamos fregados. Si esos actores delinquieron corresponde a los gobiernos de México y Estados Unidos actuar consecuentemente. Lo demás es lo de menos.
Antes de morir el fundador y director de la revista Proceso, Julio Scherer García, se vio en la clandestinidad, cual debe, con el Mayo Zambada. Hasta fotos se hicieron quitados de la pena en una de la campiranas guaridas del capo que hoy sigue libre. El asunto levantó polvaredas e hizo crecer no pocas ampollas. Lo cierto es que el periodista hizo lo que tenía que hacer.
Nos enteramos del affaire Penn-Del Casrillo gracias a la peliculera y procuradora de ocasión, Arely Gómez, quien por desgracia no nos contó el filme completo en su afortunada intervención del viernes pasado. Decidió que solo merecíamos un paupérrimo tráiler.
Una cadena de corrupción facilitó la tocata y fuga de nuestro Al Capone versión sinaloense Siglo XX y XXI. Y unos policías federales resistieron el cañonazo de dólares que con seguridad El Chapo les ofreció al ser detenido en un retén luego de salir del sistema de alcantarillado en Los Mochis. La película viene ahora y Sean Penn y Kate del Castillo llevan ventaja.
Imagino las sonrisas locas de esa pareja dispareja para contrastarlas con la de un niño grande que hace lo que quiere con una bola sintética sobre los verdes pastos futboleros. Es argentino y se llama Lionel Messi, y hoy se llevó a su casa el quinto balón de oro que lo vuelve a entronizar como el mejor jugador del mundo. Su acérrimo rival, el portugués Cristiano Ronaldo se queda con tres, pero justo es reconocer que, este lunes en Suiza, su actitud ante la derrota fue elegante, no la de un niño enrabietado.
Entre Messi y El Chapo hay muchos mundos de diferencia. Uno juega para dirfrutar y hacer gozar, gana muy buen dinero, y el otro juega con la salud de millones de personas y gana lo que le da la gana. Messi, hasta ahora, ha sido incapaz de marearse y siempre antepone la humildad de un chico que padeció graves problema de nutrición y que con apenas 13 años fue llevado a Barcelona para convertirse en lo que hoy es.
El Chapo es la otra cara de la moneda. Nació pobre, como Messi, y debió pelear sin cuartel contra casi todo mundo, como Messi. Logró fama y dinero, como Messi, pero en el camino perdió el norte y cayó hasta tres veces, no como Messi.
Ya cruzan apuestas sobre si el sinaloense podrá o no fugarse del Altiplano carcelario. No soy de apuestas pero si me obligaran al ejercicio del albur, apostaría a que El Chapo ya no escapará nunca más. Y si me apuran me atrevería a decir que no lo entregaría a Estados Unidos antes de juzgarlo en México.
Al fin que es nuestro Chapo
lunes, 4 de enero de 2016
Los idus de Florentino
Hace apenas un mes, en la cresta de la crisis del Real Madrid, su amo y señor, Florentino Pérez, afirmó sin rubor que el entrenador, Rafa Benítez, no era el problema, si no la solución al galimatías merengue recién vapuleado en su Santiago Bernabéu por el enemigo de siempre, el Barcelona. Nadie le creyó. Hoy, lunes de cruda blanca tras el empate de ayer contra el Valencia, Florentino sacó la casta de los poderosos y echó de mala manera al indefenso Benítez.
Doce años como líder absoluto del Real Madrid y once entrenadores contratados y despedidos a capricho. Bastaron cinco minutos para prescindir del saliente y recibir a un señor del futbol llamado Zinedine Zidane, el hombre que le dio tremendo cabezazo en el pecho al pendenciero itialiano Marco Materazzi, el central que fregó al francés en la final del mundial 2006.
Es obvio que el virrey Florentino tiene dinero para eso y para más. Y
también es evidente que se trata de un tipo inescrupuloso a la hora de hacer valer sus caprichos. Igual sucede en el mundo de la política y en el de las empresas, grandes o chiquitas. La ausencia de contrapesos reales lleva a que quienes detentan el poder hagan más caso a las lisonjas que a las voces críticas y derechas.
Moderno señor de horca y cuchillo, el señor Pérez hizo su enorme fortuna como constructor a la sombra del poder, fuera socialista o popular, Derecha e izquierda lo apoyaron por igual porque el Real Madrid es la enseña futbolera española por antonomasia. y así lo entendió en su momento el infausto dictador Francisco Franco, que hasta creó la Copa del Generalísimo -hoy Copa del Rey- para que la ganara el Real Madrid. Nunca contó con los colados de turno que, de vez en cuando, se llevaban la Copa fuera de Madrid.
Ese hombre que se codea con la crema y nata de los dueños del dinero del planeta despidió a un hombre tan honesto como despistado. Benítez hizo lo imposible para tener contento a su Capo, pero no fue suficiente. Lo de menos es que las evidencias hablen de un empresario exitoso como constructor y fracasado como dueño de un tremendo equipo de futbol.
Lo de Florentino tiene que ver con un modo arcaico de ver y entender las relaciones humanas. Y hay miles de Florentinos y Florentinas regados por todos los países, gremios laborales y partidos políticos. Y lo peor es decidir tarde y mal, algo que sucede con demasiada frecuencia. Cuando eso pasa lo normal es que las empresas se vayan al garete. Puestos en tan desagradable tesitura, los responsables acostumbran a mirar al prójimo. Nunca reconocerán sus yerros.
El problema es que a Florentino le queda poco crédito en las gradas del Bernabéu. Hoy presentó al bueno de Zidane como el hombre diseñado y destinado a regresar al Real Madrid a la senda del Destino Manifiesto. Llega Zidane de entrenar y fracasar en el intento al Castilla, filial del equipo grande. Estuvo dos años y no dejó huella, ni para bien ni para mal.
La ecuación inevitable dice que, si el nuevo míster hace aguas, Florentino no tendrá clavo ardiente del que agarrarse. El fracaso de Zizou Zidane, si llegara, será la tumba de Florentino Pérez como mandamás del Real Madrid. En un balón caprichoso está su destino.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)