lunes, 4 de enero de 2016

Los idus de Florentino



Hace apenas un mes, en la cresta de la crisis del Real Madrid, su amo y señor, Florentino Pérez, afirmó sin rubor que el entrenador, Rafa Benítez, no era el problema, si no la solución al galimatías merengue recién vapuleado en su Santiago Bernabéu por el enemigo de siempre, el Barcelona. Nadie le creyó. Hoy, lunes de cruda blanca tras el empate de ayer contra el Valencia, Florentino sacó la casta de los poderosos y echó de mala manera al indefenso Benítez.

Doce años como líder absoluto del Real Madrid y once entrenadores contratados y despedidos a capricho. Bastaron cinco minutos para prescindir del saliente y recibir a un señor del futbol llamado Zinedine Zidane, el hombre que le dio tremendo cabezazo en el pecho al pendenciero itialiano Marco Materazzi, el central que fregó al francés en la final del mundial 2006.

Es obvio que el virrey Florentino tiene dinero para eso y para más. Y
también es evidente que se trata de un tipo inescrupuloso a la hora de hacer valer sus caprichos. Igual sucede en el mundo de la política y en el de las empresas, grandes o chiquitas. La ausencia de contrapesos reales lleva a que quienes detentan el poder hagan más caso a las lisonjas que a las voces críticas y derechas.

Moderno señor de horca y cuchillo, el señor Pérez hizo su enorme fortuna como constructor a la sombra del poder, fuera socialista o popular, Derecha e izquierda lo apoyaron por igual porque el Real Madrid es la enseña futbolera española por antonomasia. y así lo entendió en su momento el infausto dictador Francisco Franco, que hasta creó la Copa del Generalísimo -hoy Copa del Rey- para que la ganara el Real Madrid. Nunca contó con los colados de turno que, de vez en cuando, se llevaban la Copa fuera de Madrid.

Ese hombre que se codea con la crema y nata de los dueños del dinero del planeta despidió a un hombre tan honesto como despistado. Benítez hizo lo imposible para tener contento a su Capo, pero no fue suficiente. Lo de menos es que las evidencias hablen de un empresario exitoso como constructor y fracasado como dueño de un tremendo equipo de futbol.

Lo de Florentino tiene que ver con un modo arcaico de ver y entender las relaciones humanas. Y hay miles de Florentinos y Florentinas regados por todos los países, gremios laborales y partidos políticos. Y lo peor es decidir tarde y mal, algo que sucede con demasiada frecuencia. Cuando eso pasa lo normal es que las empresas se vayan al garete. Puestos en tan desagradable tesitura, los responsables acostumbran a mirar al prójimo. Nunca reconocerán sus yerros.

El problema es que a Florentino le queda poco crédito en las gradas del Bernabéu. Hoy presentó al bueno de Zidane como el hombre diseñado y destinado a regresar al Real Madrid a la senda del Destino Manifiesto. Llega Zidane de entrenar y fracasar en el intento al Castilla, filial del equipo grande. Estuvo dos años y no dejó huella, ni para bien ni para mal.

La ecuación inevitable dice que, si el nuevo míster hace aguas, Florentino no tendrá clavo ardiente del que agarrarse. El fracaso de Zizou Zidane, si llegara, será la tumba de Florentino Pérez como mandamás del Real Madrid. En un balón caprichoso está su destino.