lunes, 26 de octubre de 2015
"La concha de tu madre"
Esa lindeza por la que en Argentina pueden reírse o pueden romperte la cabeza, todo depende del contexto, le va a costar caro a Javier Mascherano, el mil usos del Barcelona. El epíteto se lo dedicó, aunque su entorno lo niegue, a un juez de línea del partido contra el Eibar, el pasado domingo en el Nou Camp. Vale equiparar en esas circunstancias el mexicanísimo "hijo de la chingada" con el "la concha de tu madre". Y para qué mencionar la consigna que nos hace fuertes en las gradas: "puto". Claro, no es lo mismo mentarle la madre al árbitro en su cara que denostar masiva y sexistamente bajo el cobarde amparo del anonimato.
La broma le puede costar a Mascherano hasta cuatro partidos y, de ser así, quedaría fuera del derby español Madrid-Barcelona a jugarse el 21 de noviembre. Todo depende ahora de unos señores que no son precisamente expertos de la Real Academia de la Lengua. Si se ponen delicados y, por ejemplo, la mayoría de ellos ya no tienen madre, es más que probable que el argentino vea cuatro partidos desde la grada.
Discuten ahora en España hasta qué punto "la concha de tu madre" es o no un insulto. Terreno resbaladizo, sobre todo en un país como el ibérico, donde las mentadas alcanzan lo divino y lo terrenal. Si la FIFA en el Mundial Brasil 2014 ya dictaminó que el término "puto" era parte de los usos y costumbres de la hinchada mexicana, habría que aplicar entonces el mismo rasero para unas exclamaciones que son de uso común en cada país.
Asunto de gustos y sensibilidades, y el del joven juez de línea español del Barcelona-Eibar "la concha de tu madre" le sonó como el peor de los insultos. Tal vez habría que discutir sobre la pertinencia de que los árbitros y sus asistentes salten a las canchas provistos de unos bueno tapones. De esa manera facilitarían el normal desarrollo del juego.
Hay que reconocer que la labor de esos señores que se la pasan corriendo con un silbato en la boca es ciertamente ingrata y desagradable. La mayoría de ellos son futbolistas frustrados y ese sentimiento no es fácil de manejar. De hecho sobran denuncias de jugadores que son objeto de insultos por los llamados hombres de negro. Lo que sucede es que esas denuncias nunca son tomadas en cuenta. La palabra que vale es la del árbitro cuando refleja en su acta lo que le da su regalada gana.
No entender que los deportistas se desempeñan bajo una presión casi insoportable equivale a desconocer la esencia del ser humano. Qué pasaría si Carlos Vela en un momento de calentura le dice al réferi que es "puto". En una de esas tiene suerte porque el señor de negro ni idea tiene de lo que encierra el epíteto, pero si resulta que sí en una de esas suspenden a Vela de por vida.
Cuestión de criterio.
domingo, 25 de octubre de 2015
El principio del fin
Los escándalos que salpican los despachos del futbol mundial huelen a principio del fin de un estado de cosas que durante años mangoneó a sus anchas en las generosas arcas del negocio de las patadas. Ya nadie se salva de la quema. La caza de brujos y corruptos crece como la espuma. FIFA, UEFA, Conmebol, Concacaf y una larga lista de federaciones y directivos van engrosando la lista maldita. Se paseaban, son puros hombres hasta ahora, cual señores de horca y cuchillo por todo el mundo, amparados siempre en las reglas que ellos se hacían cual trajes a medida.
Así hasta que el hedor lo invadió todo. Viene ahora -parafraseando al clásico- la rebelión de los necios. No fue necesaria conjura alguna. La rabia y la frustración ya no se aguantan y el invento saltó por los aires llevándose por delante apellidos tan de alcurnia futbolera como Blatter, Platini, Villar y Beckenbauer, por nombrar nada más a esa particular burguesía europea.
En América Latina tenemos medio asumido que somos la capital mundial de la corrupción y de las malas costumbres. Esa historia negra ya es compartida, para bien o para mal, por esos señores europeos que siempre nos miran feo amparados en el odioso dicho de "son repúblicas bananeras". Bananeros sí somos, tanto que exportamos esa rica fruta a todo el mundo, pero nuestras repúblicas no son menos que las suyas. Se dan baños de pureza y llenan sus bocas con el manido dicho de "nosotros los demócratas" mientras extienden sus largos brazos para llenarse los bolsillos con un dinero que no les pertenece.
Autoritarios al más viejo y clásico estilo dictatorial, se permiten el lujo de multar a los equipos cuyas aficiones se atreven a mostrar banderas nacionalistas, no oficialistas, como el fresco caso del Barcelona. Esas anacrónicas organizaciones se meten en casas ajenas para dictar lo políticamente correcto. Tan legítima es la bandera catalana como la española, la vasca o la asturiana. Pero no. Esos señores se atreven a tomar medidas que ni los gobiernos soñarían por más tentaciones que tengan.
¿Alguien en su sano juicio cree que en el próximo partido del Barcelona en la Champions el Nou Camp no va a llenarse de banderas catalanas? ¿Y qué hará entonces la UEFA del imputado Platini? ¿Expulsará a los culés del Santo Sanedrín futbolero europeo? ¿Meterá en la cárcel a directivos y aficionados por atreverse a desafiar sus anacrónicos dictados?
Y a todo esto, el gobierno del derechista cada vez menos popular Mariano Rajoy no ha abierto la boca ante tamaña injerencia en los asuntos internos de un Estado que se presume soberano. Conociendo el percal tal omisión no sorprende mucho. Es más: en el Palacio de la Moncloa estarían felices si esos viejos decrépitos de la UEFA suspendieran de por vida al Barcelona. Un problema menos y con bajo costo electoral porque la decisión se tomaría en Suiza.
Ese anquilosado mundo de conjuras, componendas y traiciones comenzó a resquebrajarse cual Muro de Berlín. Y nada ni nadie podrá frenar la hecatombe que a la postre dará nuevos aires al futbol mundial. Es el principio del fin.
jueves, 22 de octubre de 2015
La bancarrota
Es imposible ocultar por mucho tiempo los muertos que uno guarda en el armario. Huelen tan feo que siempre salen a la superficie. Así sucede con esos muertos vivientes llamados FIFA y UEFA, universal el primero, europeo el segundo. El hedor que sale de sus amurallados castillos agrede el buen gusto y el sentido común. Son ya entes arcaicos que se disuelven cual azucarillos en café expreso. Sepp Blatter y Michel Platini, aspirante a suceder al suizo en la poltrona de la FIFA, están a un paso del cadalso. Ni en sus familias dan un centavo por ellos.
EL futbol mundial en los pasillos de los pantalones largos hace aguas. Ya es imposible detener esa hemorragia. Esos hombres que se soñaban grandes están hoy en la picota por sus desmedidas ansias de acumular dinero a manos llenas. Las grandes estructuras del futbol enfrentan una crisis sin precedentes. Hace falta que revienten por sus cuatro flancos. Es necesario renovar un negocio que huele a podrido desde hace muchos años.
Todos acusan a todos y todos se lavan las manos ante la hecatombe en curso. Hasta la impoluta Alemania del káiser Franz Beckenbauer (sospechoso de fraude) está en el disparadero, al igual que el presidente de la Federación Española, Angel María Villar. Lo de Alemania es particularmente sorprendente porque siempre nos vendieron que ellos eran incorruptibles e inasequibles al desaliento. Así ha de ser en el común denominador del pueblo alemán, sin duda. Pero después del escándalo de la Volkswagen, que está lejos de terminar, la credibilidad de la incorrupta Alemania está en la cuerda floja. No son mejores que nosotros.
Ese afán recaudatorio que para sí quisiera, por eficiente, nuestro secretario de Hacienda Luis Videgaray está secando a la gallina de los huevos de oro. Nomás hay que ver los estragos del llamado virus FIFA. Los jugadores ya no saben de descansos y se lesionan a cada rato. Los exprimen cual limones. Son maquinitas de hacer dinero que se descomponen cada vez con mayor frecuencia. Cierto es que ganan muy bien, pero también es verdad que los llevan al límite. Las lesiones musculares están a la orden del día y los equipos parecen más enfermerías que combinados de alto rendimiento. No hay cuerpo que aguante tamaño desgaste.
La cúpula del futbol mundial, que incluye a todas las federaciones nacionales, está bajo sospecha. Ya nada será lo mismo a menos que, y en México sabemos mucho de ese tipo de decisiones, nadie resulte responsable del enorme descalabro. Quienes sostienen que el sol no puede taparse con un dedo no saben de lo que son capaces esas mafias futboleras que manejan el negocio como si se tratara de una abarrotería.
martes, 20 de octubre de 2015
Las locuras de la UEFA
Organismo futbolero que comparte con la FIFA dinero y estiércol a paladas, la UEFA se voló la barda multando al Barcelona con 40 mil dólares porque en el partido de la Champions contra el Bayer Leverkusen sus aficionados airearon banderas catalanas en el Nou Camp. Lo de menos es el monto de la bárbara sanción porque lo relevante es que ese podrido cascarón que dizque rige al futbol europeo se meta en camisas de once varas.
¿Qué hay de malo y condenable en que, pacíficamente, los aficionados de cualquier equipo ondeen sus banderas mientras no sean las nazis? Por lo visto nada hay de malo en que, como sucede frecuentemente en los estadios españoles y de todo el mundo, se muestren banderas nacionales. Ahí no hay problema, ahí la UEFA del hoy vilipendiado Michel Platini, acusado de corrupción, no mete las manos. En ese universo futbolero que se rige por leyes supranacionales, el objetivo es recaudar dinero por las buenas y por las malas.
Nada tiene de condenable que los catalanes lleven sus banderas a donde les plazca. Mejor eso a que porten armas para joder al prójimo, que es la impresión que dan los trasnochados mandamases de la UEFA. Si condenable es esa injerencia en la libertad de expresión de los aficionados catalanes, no lo es menos el silencio cómplice de la Federación Española de Futbol que dirige otro sospechoso, el socio de Platini, Angel María Villar. Todos defienden a capa y espada el secretismo y la corrupción que imperan en la UEFA.
Es urgente abrir las ventanas de la FIFA y de la UEFA para que todos conozcamos los turbios manejos que se esconden entre sus muros. Es una cuestión de credibilidad. No es posible que esos organismos permanezcan impasibles a los cambios que reclama la sociedad.
viernes, 16 de octubre de 2015
Osorio y su libreta
Sorprende que, de entrada, el nuevo timonel de la selección mexicana, Juan Carlos Osorio, anuncie que su esquema será 4-3-3. Es todo un desafío a la cambiante realidad futbolera. Mal asunto hipotecarse de ese modo cuando nadie se lo está pidiendo. Para empezar, el colombiano poco sabe del futbol mexicano. Un cesto no se hace sin mimbres, pero un buen cesto necesita mimbres de primera calidad.
Tienen razón los críticos que rebajan el relieve al hecho de que el colombiano no haya dirigido a ninguna otra selección. Ningún seleccionador nació dirigiendo a un combinado nacional. No es por ahí. La experiencia se acumula sobre el campo de batalla. Es una idiotez manejar como argumento, y vale en todos los órdenes de la vida, la manida frase de "no tiene experiencia". Eso se trabaja día a día. Lo demás son masturbaciones mentales.
Osorio y su libreta de apuntes son indisolubles, como sucede con el holandés Louis Van Gaal o el español Rafael Benítez, hoy al mando del Real Madrid. En las antípodas se ubica gente como Pep Guardiola y el alemán Jürgen Klopp, pasando por el incombustible escocés Alex Ferguson, el zorro de todos los zorros futboleros.
Son estilos y al final de los cuentos todo se juzga bajo el prisma de los resultados, pero los métodos hablan de la gente que los practica. Si a Osorio le funciona su mágica libreta, pues a todo dar. Mejor no pensar en que no le funcione.
Sí es para preocuparse que el técnico se case desde ahora con un planteamiento táctico. Eso no se dice por puro sentido común. Ni modo que vaya perdiendo por goleada y siga aferrado a su idea y a su libreta cuando la realidad está en el terreno de juego. Con ese esquema dejó a su último equipo, el Sao Paulo, fuera de la contienda por el campeonato paulista. Y hablamos de un equipo de alcurnia, cargado de títulos.
Hace unas horas ESPN difundió testimonios de jugadores y periodistas colombianos hablando de Osorio. Todo fueron alabanzas, cero críticas. Eso ya es motivo de sospecha. Si tan bueno y buena onda es, ¿por qué no lo contrataron para dirigir a la selección de Colombia?
Dicho lo dicho hay que desear la mejor de las suertes al nuevo timonel, como gallardamente hizo este miércoles el controvertido Ricardo Antonio Lavolpe, en las antípodas de su colega cruzazulino Tomás Boy, quien se vio muy mal hablando de Osorio. Cada loco con su tema.
martes, 13 de octubre de 2015
Adiós,Ferretti. Bienvenido, Osorio
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Ricardo Ferretti se despidió este martes del Tri amparado en la larga y afilada silueta del Nevado de Toluca. Ganó la selección a Panamá en un partido desabrido de principio a fin. Una muestra más de la ineficiencia que, cual virus FIFA, afecta a los directivos de la Federación. Con decir que el jugador más destacado sobre el Nemesio Díez fue el arquero Alfredo Talavera podemos hacernos una idea somera de lo que fue un choque que nadie quería jugar.
Ya todo mundo sabe que ahí está disponible un bombero mayor apodado Tuca. Llegó sin cobrar, vio y apagó el incendio dejado por el vitriólico Miguel Herrera y cumplió el máximo objetivo de su breve entronización: calificar a la Copa Confederaciones 2017. Dio la impresión de que el nacido en Brasil se transformó cuando se sentó en el banquillo del Tri. Parecía una pera en dulce, nada que ver con el interminable rosario de mentadas de madre que acostumbra a regalar a sus jugadores de los Tigres de Monterrey.
Personaje singular entre los entrenadores que pululan por nuestra geografía futbolera -el otro es Tomás Boy, y por supuesto el Piojo Herrera-, el Tuca es realmente querido y respetado por sus jugadores, que acaban acostumbrándose a su manera de dirigirse a ellos en los entrenamientos y en el vestuario, donde cuentan que las filípicas son irrepetibles. Lo mismo hace llorar que reir. Nunca pasa desapercibido y eso se agradece en un medio tan mediocre y lleno de lugares comunes.
Es el turno del colombiano Juan Carlos Osorio, que estuvo en las gradas de La Bombonera acompañado de Miguel Mejía Barón, el hombre sin el cual sería imposible entender a Ferretti. No hay cheques en blanco para él, y probablemente no tendrá tampoco el beneficio de la duda. De entrada es extranjero y de salida no tiene pergaminos que justifiquen su contratación.
Nadie ha explicado bien a bien las razones por las que se decidió contratarlo. Huele a una chapuza más. Dicen que ganará 40 por ciento de lo que ganaba Herrera, aunque tal vez engrose su cuenta corriente promoviendo productos en la caja idiota. Llega Osorio a entrenar a México por segunda vez. La primera fue con el Puebla y terminó mal. Lo tiene muy difícil.
El futuro está en las fuerzas básicas y en entrenadores como Raúl Gutiérrez, que ayer llevó a la sub 21 a los Juegos Olímpicos de Brasil 2016 tras ganar a Honduras en Salt Lake City. Ojalá el Potro no se maree y acabe aceptando entrenar a un equipo ramplón a cambio de un puñado de dólares. Si es capaz de resistir esos fugaces cañonazos y decide continuar su magnífico trabajo al frente de las selecciones jóvenes, el futbol mexicano habrá ganado a un gran entrenador.
domingo, 11 de octubre de 2015
Consolación
Pocos entrenadores apuestan hoy por colocar tres delanteros y lo fían todo a adelantar líneas para ahogar al rival. Lo hizo ayer Ricardo Ferretti y logró sacar el encargo ganando sobre la campana a Estados Unidos en el Rose Bowl de Pasadena, California, tomado por asalto por unos paisanos que nunca abandonan al Tri. Les falta entonar el himno del Liverpool -"nunca caminarás solo". Admirable afición.
Con tres delanteros se atreve a jugar, a nivel de selecciones, el español Vicente del Bosque, y en el mundo de los clubes es diseño casi exclusivo del Barcelona. Hay otros equipos como el Madrid y el Bayern de Munich que combinan a la perfección el juego largo a espaldas de los defensas y los ataques en oleadas. En todos los casos se necesita artillería y un centro del campo que encierre al contrario en su campo. Se dice fácil, hacerlo es otra canción.
Ferretti llegó al día D sabiendo que era un cara o cruz. O salía a verlas venir, con la cautela como vitola, o se lanzaba con todo asumiendo riesgos obvios. Los primeros diez minutos los jugadores estadunidenses no la olieron, corrían enloquecidos detrás de una pelota manejada a su antojo por un desconocido, organizado y aguerrido equipo mexicano. Fiel a su estilo, Javier Hernández abrió la lata a trompicones después de una excelente jugada de la delantera.
Llamativo el caso, si así se le puede llamar, del Chicharito. Es un jugador que siempre se entrega a su camiseta, la que sea: corre, grita y se queja como pocos, y además se permite el lujo de fallar goles más que cantados. Nunca se hunde porque goza de una granítica fortaleza mental. Pero, técnicamente, verlo es una invitación al suicidio. Y ahí está, como saltimbanqui en el futbol europeo. Del Manchester United al Real Madrid, vuelta al equipo inglés para finalmente ser comprado por el Bayer Leverkusen, equipo de media tabla en la Bundesliga.
El Tuca la jugó a vida o muerte y salió por la puerta grande, en olor de multitudes. La jugada le salió redonda. Echó mano de los pesos pesados del vestuario, alejándose de las veleidades que tanto le gustaban al Piojo. Juntó a Jiménez, Oribe y Hernández y a partir de ahí aturulló a la oncena del cariacontecido Jürguen Klinsmann, hoy más cerca de hacer las maletas que de seguir al frente de su selección.
Tampoco fue un paseo. Los gringos no son hermanitas de la caridad y echaron mano del corazón, piernas no tenían piernas, para ponérsela difícil al combinado mexicano. Poco les faltó para cubrir su máximo objetivo: llegar a los penales y apostarle al pánico de los jugadores del Tri cuando se enfrentan a los porteros. Por suerte no llegó esa fatídica instancia.
El triunfo, que eleva a Ferretti a los altares del futbol nacional -así de fácil es el trámite- da un enorme respiro a los mandamases de Televisa y Tv Azteca, primos hermanos a la hora de destrozar al futbol y a los futbolistas. Se ganó el boleto para la Copa de Confederaciones Rusia 2017, una competencia que a las grandes selecciones les cae como en pandorga. Pero de no asistir, las televisoras hubieran perdido unos 30 millones de dólares, divididos en partes desiguales, cual debe.
Y en el ínterin, como quien no quiere la cosa, las mentes brillantes que desgobiernan nuestro futbol oficializaron lo que todos los medios de comunicación ya habían hecho. La contratación del colombiano Juan Carlos Osorio como sucesor del Tuca. Fieles a la opacidad que practican con singular entusiasmo, los directivos de la Federación no tuvieron a bien decirnos cuánto nos va a costar el fichaje del buen Osorio, que se supone culminará el ciclo hasta el mundial Rusia 2018.
Ver para creer.
jueves, 8 de octubre de 2015
El cochinero
Los dos grandes jefes del futbol mundial fueron suspendidos este jueves en sus funciones durante 90 días por el dizque Comité de Etica de la indecente FIFA. El suizo Sep Blatter y el francés Michel Platini, aspirante a sucederlo. Pesa sobre ellos la sospecha de haber realizado turbios manejos de dinero. El monto es de unos dos millones de dólares por un trabajo de asesoría que Platini hizo para Blatter hace como diez años pero que fueron cobrados recientemente.
Es verdad que "mal de muchos, consuelo de tontos", pero sirve el dicho para entender que la corrupción es una enorme mancha que afecta a la mayoría de los países y organizaciones con afán y sin afán de lucro. Dinero es dinero y es difícil resistir ese tipo de cañonazos, Alvaro Obregón dixit. Entre pitos y flautas el deporte mundial, con el futbol a la cabeza, sale de un escándalo para entrar en otro. Si no es doping es dinero mal habido, pasando por denuncias frecuentes sobre acoso sexual y otras lindezas.
El futbol está podrido, necesitado de una urgente y profunda limpieza. El negocio ha crecido desorbitadamente: explotan el calendario futbolístico hasta el extremo sin que importe la salud de unos jugadores que se lesionan cada vez con más frecuencia.Todos los directivos están coludidos con esa trituradora maquinaria. Más dinero y más corrupción.
Es tal el poder de la FIFA que se pasa por el arco del triunfo las leyes soberanas de los países socios. Ellos responden ante sí mismos, se amparan en una suerte de misas negras que mucho recuerdan a las barbaridades de la Inquisición. Y todo queda en casa. Todos tapan sus vergüenzas bajo la consigna de "si no me chingas no te chingo".
En ese perverso engranaje el rol de las grandes televisoras del mundo es fundamental porque sin ellas los ríos de dinero no existirían. En México ya es lugar común señalar a Televisa como la cadena gandalla y desinformadora por excelencia. Pero hay muchas televisas regadas por el planeta futbolero. En nuestro caso, para mayor desgracia, esa cadena cogobierna con los regímenes en turno. No hay presidente capaz de resistir el embrujo de la caja idiota. No hay gobernadores que se planten frente a Emilio Azcárraga y Bernardo Gómez, señores de horca y cuchillo. Y qué decir de diputados y senadores, que tiemblan cobardemente cada vez que el gigante de la Avenida Chapultepec estornuda.
La más reciente muestra afecta una vez más al triste Tri: el colombiano lleva tres días diciendo que va a entrenar a la selección mexicana, que ya todo está arreglado. Pero los dueños del futbol mexicano, con su marioneta Decio de María al frente, nada han dicho. Si eso no es esperpéntico ¿qué cosa será?
Los escándalos afectan también a no pocos futbolistas. Apenas este jueves la abogacía general española pidió 22 meses de prisión para Lionel Messi por evasión fiscal. No es el único futbolista inmerso en tales problemas.Todos necesitan dinero, especialmente las Tesorerías en tiempos de crisis como las que vivimos y sufrimos inmisericordemente.
Hace un montón de años Fidel Castro acuñó una frase que el paso del tiempo la hizo célebre: "Son tiempos de canallas". Ahí estamos.
miércoles, 7 de octubre de 2015
El disparate
Amantes del oscurantismo y de la opacidad a la hora de rendir cuentas, los dueños del triste futbol mexicano no han hecho oficial el nombramiento del colombiano Juan Carlos Osorio como nuevo entrenador del Tri. El señor ya anunció que dejará a su actual equipo, el Sao Paulo, y que pronto hará maletas para llegar a nuestro país. Todavía a últimas horas de este miércoles el fugitivo Decio de María no daba señales de vida. Nuevo disparate en curso.
Cuentan que el colombiano es un tipo serio, metódico y amante de la pizarra. Pasó por el Puebla hace algunos años y no dejó huella. Nunca fue llamado para dirigir la selección de su país, algo que mueve a dudar sobre su real capacidad. Cabe preguntar por qué no se contrató a un entrenador curtido en el futbol mexicano. No se trata de descalificar a Osorio por no ser mexicano, pero la regla no escrita establece que es mejor que el entrenador de una selección conozca a fondo el futbol del país.
Parece que no será el caso. Ya fracasó estrepitosamente el sueco Sven Goran Eriksson, quien de todas maneras regresó a Europa quitado de la pena y acompañado de una más que generosa liquidación. Cierto que el caso de Osorio no es el único. Inglaterra, cuna del futbol, contrató para dirigir su selección al mismo Eriksson y años después al italiano Fabio Capello. La afición y la prensa nunca los quisieron y la experiencia acabó como el rosario de Amozoc. La terca Rusia no quiso ser menos y contrató a Capello, que con costo hablaba inglés pero nunca pudo comunicarse en ruso. Nuevo fiasco.
Por ahí camina México, sobre un alambre espinado que lleva a ninguna parte. Osorio tiene pinta de buena gente, alejado del histrionismo de su antecesor Miguel Herrera, pero este país se lo va a comer sin compasión. Igual hay que darle lo que llaman el beneficio de la duda, pero en el futbol esa espera dura nada si no hay buenos resultados.
La impresión que queda sobre la mesa es que ningún técnico mexicano quiso ponerse al frente del Tri. Ricardo Ferretti no se bajó de su mula y se irá como prometió. Pero hay banca de sobra para que al Tri lo dirija un técnico de la casa.
Ya los de pantalón largo decidieron apostar por la vía exótica. De ellos es el negocio y por eso hacen lo que les da la gana. Dicho lo dicho, mejor deseemos la mejor de las suertes a Juan Carlos Osorio. Ojalá el buen fario lo acompañe y lleve al Tri al mundial de Rusia.
domingo, 4 de octubre de 2015
Contrastes
Contrastes
Josetxo Zaldua
Los contraluces están marcados por dos de los grandes equipos del mundo: Real Madrid y Barcelona, boyantes en la Champions y dubitativos en la Liga. Ya está claro que, para el Barcelona, la vida sin Lionel Messi no es difícil: es imposible. Enfrente los madrileños sí disponen del rutilante lusitano Cristiano Ronaldo, pero no se nota mucho para lo bueno, si no para lo intrascendente. El Barcelona se ha mostrado hasta ahora incapaz de superar el vacío que dejó Messi, y Ronaldo parece desentenderse si su rival argentino no está al otro lado del tablero.
Es obvio que se necesitan tanto como el hambre y las ganas de comer. Los dos son mejores cuando compiten a la par. Su duelo es por la supremacía, por ser mejor que el otro y porque el mundo futbolero así lo reconozca. De lejos da la impresión de que tal reconocimiento le importa más al portugués que al rosarino. Al menos los lenguajes corporales y las declaraciones de cada uno de ellos así parecen indicarlo.
Messi desapareció por una grave lesión en su rodilla, lesión que también está afectando a Ronaldo, Este domingo frente al Atlético de Madrid el originario de Madeira dio todo un curso de desidia y valemadrismo. El colmo fue que faltando segundos para que finalizara el partido lanzó un desabrido disparo a puerta desde 30 metros que fue muy celebrado por la hinchada local. A Messi lo reverencian en todos los campos de juego: a Cristiano lo abuchean cada vez que pueden. Esa competencia ya la ganó el azulgrana.
Raro inicio de la Liga española, raro pero al mismo tiempo atractivo. Seguramente en uno o dos meses merengues y culés estarán copando el campeonato por su mayor potencial y calidad, aunque en realidad lo deseable sería que esta danza de líderes se mantuviera lo más posible en aras del show, de la afición. Ahí está la Bundesliga y el liderazgo incontestable de los bávaros del Bayern con Pep Guardiola al frente. Llevan ya siete puntos de ventaja al segundo, el Borussia Dortmund, a quien este domingo vapulearon con cinco goles. Apenas comenzada, esa liga ya no tiene chiste.
Más allá de esas tercas realidades marcadas por los equipos ricos y hegemónicos -no siempre una cosa lleva a la otra-, cuando llegan las competiciones a nivel de elencos nacionales la trituradora europea suele ser imparable a menos que brasileños y argentinos estén en su año bueno.
En América, la liga más dispendiosa es la MLS de Estados Unidos. Se trata de unos equipos formados básicamente por jugadores europeos en vías de extinción, como el italiano Andrea Pirlo y los españoles Raúl González y David Villa que, habiendo ganado todo en sus países de orígen, pasan por Eldorado antes de acabar comos los elefantes.
Tal vez la competición más dura sea la argentina si nos atenemos a su capacidad para exportar futbolistas a todos los países. Es una liga de pata dura en la que encogerse cuesta el futuro. Los jugadores parecen más gladiadores que otra cosa. Se juegan la vida en cada lance, sin miramientos. Gran parte de ellos vienen de las Villas Miseria y conocen y padecen desde chiquitos la rudeza de la vida.
Los brasileños hace ya tiempo que se durmieron en los laureles, y así les va. Tardarán años en superar el trauma de haber sido goleados y ridiculizados ante su afición en el mundial de Brasil ante la campeona Alemania. Es un futbol en declive, carcomido por la corrupción pero aun capaz de producir jugadorazos como Neymar.
Y toca hablar de la depresiva Liga Mx, el fiasco eterno. Lo de menos es que cada que se les ocurre le cambien el nombre. No es un asunto de envoltorio, sí lo es de contenido. Mientras el futbol mexicano sea mangoneado por los de siempre la esperanza será cada más lejana. Las televisoras no piensan en el jogo bonito, en satisfacer a los espectadores. Están convencidas de que somos una bola de tarados y por eso su objetivo siempre pasa por una caja registradora.
fin fin
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