martes, 13 de octubre de 2015
Adiós,Ferretti. Bienvenido, Osorio
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Ricardo Ferretti se despidió este martes del Tri amparado en la larga y afilada silueta del Nevado de Toluca. Ganó la selección a Panamá en un partido desabrido de principio a fin. Una muestra más de la ineficiencia que, cual virus FIFA, afecta a los directivos de la Federación. Con decir que el jugador más destacado sobre el Nemesio Díez fue el arquero Alfredo Talavera podemos hacernos una idea somera de lo que fue un choque que nadie quería jugar.
Ya todo mundo sabe que ahí está disponible un bombero mayor apodado Tuca. Llegó sin cobrar, vio y apagó el incendio dejado por el vitriólico Miguel Herrera y cumplió el máximo objetivo de su breve entronización: calificar a la Copa Confederaciones 2017. Dio la impresión de que el nacido en Brasil se transformó cuando se sentó en el banquillo del Tri. Parecía una pera en dulce, nada que ver con el interminable rosario de mentadas de madre que acostumbra a regalar a sus jugadores de los Tigres de Monterrey.
Personaje singular entre los entrenadores que pululan por nuestra geografía futbolera -el otro es Tomás Boy, y por supuesto el Piojo Herrera-, el Tuca es realmente querido y respetado por sus jugadores, que acaban acostumbrándose a su manera de dirigirse a ellos en los entrenamientos y en el vestuario, donde cuentan que las filípicas son irrepetibles. Lo mismo hace llorar que reir. Nunca pasa desapercibido y eso se agradece en un medio tan mediocre y lleno de lugares comunes.
Es el turno del colombiano Juan Carlos Osorio, que estuvo en las gradas de La Bombonera acompañado de Miguel Mejía Barón, el hombre sin el cual sería imposible entender a Ferretti. No hay cheques en blanco para él, y probablemente no tendrá tampoco el beneficio de la duda. De entrada es extranjero y de salida no tiene pergaminos que justifiquen su contratación.
Nadie ha explicado bien a bien las razones por las que se decidió contratarlo. Huele a una chapuza más. Dicen que ganará 40 por ciento de lo que ganaba Herrera, aunque tal vez engrose su cuenta corriente promoviendo productos en la caja idiota. Llega Osorio a entrenar a México por segunda vez. La primera fue con el Puebla y terminó mal. Lo tiene muy difícil.
El futuro está en las fuerzas básicas y en entrenadores como Raúl Gutiérrez, que ayer llevó a la sub 21 a los Juegos Olímpicos de Brasil 2016 tras ganar a Honduras en Salt Lake City. Ojalá el Potro no se maree y acabe aceptando entrenar a un equipo ramplón a cambio de un puñado de dólares. Si es capaz de resistir esos fugaces cañonazos y decide continuar su magnífico trabajo al frente de las selecciones jóvenes, el futbol mexicano habrá ganado a un gran entrenador.