miércoles, 7 de octubre de 2015
El disparate
Amantes del oscurantismo y de la opacidad a la hora de rendir cuentas, los dueños del triste futbol mexicano no han hecho oficial el nombramiento del colombiano Juan Carlos Osorio como nuevo entrenador del Tri. El señor ya anunció que dejará a su actual equipo, el Sao Paulo, y que pronto hará maletas para llegar a nuestro país. Todavía a últimas horas de este miércoles el fugitivo Decio de María no daba señales de vida. Nuevo disparate en curso.
Cuentan que el colombiano es un tipo serio, metódico y amante de la pizarra. Pasó por el Puebla hace algunos años y no dejó huella. Nunca fue llamado para dirigir la selección de su país, algo que mueve a dudar sobre su real capacidad. Cabe preguntar por qué no se contrató a un entrenador curtido en el futbol mexicano. No se trata de descalificar a Osorio por no ser mexicano, pero la regla no escrita establece que es mejor que el entrenador de una selección conozca a fondo el futbol del país.
Parece que no será el caso. Ya fracasó estrepitosamente el sueco Sven Goran Eriksson, quien de todas maneras regresó a Europa quitado de la pena y acompañado de una más que generosa liquidación. Cierto que el caso de Osorio no es el único. Inglaterra, cuna del futbol, contrató para dirigir su selección al mismo Eriksson y años después al italiano Fabio Capello. La afición y la prensa nunca los quisieron y la experiencia acabó como el rosario de Amozoc. La terca Rusia no quiso ser menos y contrató a Capello, que con costo hablaba inglés pero nunca pudo comunicarse en ruso. Nuevo fiasco.
Por ahí camina México, sobre un alambre espinado que lleva a ninguna parte. Osorio tiene pinta de buena gente, alejado del histrionismo de su antecesor Miguel Herrera, pero este país se lo va a comer sin compasión. Igual hay que darle lo que llaman el beneficio de la duda, pero en el futbol esa espera dura nada si no hay buenos resultados.
La impresión que queda sobre la mesa es que ningún técnico mexicano quiso ponerse al frente del Tri. Ricardo Ferretti no se bajó de su mula y se irá como prometió. Pero hay banca de sobra para que al Tri lo dirija un técnico de la casa.
Ya los de pantalón largo decidieron apostar por la vía exótica. De ellos es el negocio y por eso hacen lo que les da la gana. Dicho lo dicho, mejor deseemos la mejor de las suertes a Juan Carlos Osorio. Ojalá el buen fario lo acompañe y lleve al Tri al mundial de Rusia.