martes, 29 de septiembre de 2015
La vida sin Messi
Socarrones por excelencia, los cubanos gustan emplear un dicho para tratar de explicarlo todo: "la vida no es fácil". Y tienen razón, sobre todo si no se apellidan Slim, Azcárraga o Aramburuzabala. Viene a colación la cita a propósito del Barcelona y su genio Lionel Messi, fuera de circulación unos dos meses. Para cualquier equipo de futbol que tenga en sus filas a un tipo como Messi la vida no debe ser fácil.
Quienes sostienen que "nadie es imprescindible" están muy lejos de la agudeza cubana, que sostiene lo contrario. Claro que hay gente imprescindible. Otra cosa es que si no están se hace necesario cubrir el hueco. Y esa situación se da en todos los órdenes de la vida. Se puede remplazar a un jugador, a un ejecutivo, a un empleado, aunque los reemplazos sean de menos nivel, pero no hay modo de sustituir a los padres y hermanos, a la gente que se quiere. Ergo sí hay gente imprescindible.
La vida sin Messi debe ser un tormento, tanto para el equipo que lo cobija como para su hinchada y el futbol en general. Al contrario que el otro monstruo futbolero llamado Cristiano Ronaldo, el argentino provoca ternura porque es un tipo retraido y tímido que explota su personalidad cuando pisa la verde pradera con el balón entre sus cortas piernas. Ronaldo es un Rambo que rezuma soberbia por cada uno de sus poros, y no tiene empacho en clamar a voz en grito que más de medio mundo se muere de envidia porque es guapo y millonario. Nadie puede discutirle lo segundo, porque lo primero es cuestión de gustos.
Este martes ante el Bayer Leverkusen del Chicharito que falló un gol cantado, el Barcelona sufrió lo indecible para doblegar a un rival que ganaba por un gol a falta de ocho minutos para la conclusión del choque. Messi es el comienzo y final del rebuscado juego catalán. Es el bombero mayor, el hombre que carga sobre su chiquita figura los sueños azulgranas.
Ausente esa suerte de Harry Potter, el futbol pierde belleza y melancolía. Cuando a La Pulga le llega el balón los estadios son puro murmullo: amigos y enemigos del singular personaje saben que ahí está la magia, lo imposible para cualquier otro futbolista. No sucede lo mismo con Cristiano, enorme jugador que tiene la desgracia de competir contra el chaparro rosarino. Asunto de carisma, nada más.
Larga será la noche para el Barcelona. Hoy ganaron con no poco esfuerzo, con mucha pierna y corazón y poca calidad. Debe superar el luto de la ausencia de su Aladino, del hombre que galvaniza todo lo que toca, de un futbolista que no para de reinvertarse, ávido e insaciable sobre la cancha, mudo cuando está fuera de ella.
"La vida no es fácil", dicen los cubanos; menos sin Messi, apostillarían sus compañeros del Barcelona.
fin fin